Abimael nació de forma ilegítima. Su padre, un comercial acomodado, que ganó un premio de la lotería porteña, nunca imaginó que ese vástago inventaría lo que luego se llamó el adalid del terrorismo comunista.
Abimael nunca conoció a Arnold Friedman.
Tampoco a Gomezbongo y su sendero oscurantista.
Manuel Rubén Abimael Guzmán Reynoso nunca conoció TINYURL
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