lunes, 11 de diciembre de 2006

11 del 12

A veces una persona se muestra tan simpática que llega a asustar.
Hace dos horas, un usuario de metro me ha hecho más preguntas que la útima médica que me hizo un rutinario reconocimiento médico.
¿Qué´han dicho por el altavoz? Lo siento no lo he oído.
¿Pero han dicho algo? No sé.
¿Era el altavoz? No, creo que era la tele.
¿La tele? Sí, la del metro.
¿Ahhh...? Sí.
¿Qué periódico lees? Éste.

Como diría Ángel tras domar a una fiera famélica con un pedazo de cuero:

"El dinero no da la felicidad,
un látigo sí."

2 comentarios:

botas de agua dijo...

Me he reído mucho, lo que resulta difícil cuando en frente sólo tienes una fría pantalla de ordenador. ¡Yo también quiero un látigo para ser feliz!

-------------------------------------- dijo...

Eres único/a